domingo, 31 de mayo de 2015

No perder la voz

Casi como en Hamlet, "ser o no ser", el ciudadano se enfrenta a la disyuntiva, "votar o no votar". Y si vota ¿por quién votar?

Una corriente de opinión ha venido presentado desde 2009 una presión sobre los ciudadanos para anular el voto con el fin de provocar una reforma electoral y política que se ha hecho, tal vez a medias, o a cuartas.

El caso es que los malos gobiernos han dejado mal sabor de boca a los ciudadanos, cansados ya de corrupción y complicidad, sobre los hombros del resto de los mexicanos.

Cuál es el deber del ciudadano. Cuál el de la sociedad. Sin duda hacer uso del ejercicio del derecho para darle dientes, tenazas, pinzas, machetes, a los representantes populares para cortar donde haya que cortar los excesos del Ejecutivo y de los partidos.

Me parece que lo peor que podemos hacer para mostrar nuestra indignación sería no ir a votar, dejar que otros decidan en nuestro lugar.

Es cierto que todos lo han hecho mal, es cierto que México sólo ha conocido dos formas de gobierno, la oligarquía y el caudillismo.

¿Por quién votar si todos son iguales? Pues como dirían mi compadre "por el menos peor", pero no perder la voz y el momento de expresar la opinión de rechazar a los candidatos comodines, a los chapulines, a los serviles de los gobernadores.

En fin. Puebla, por si fuera poco, tiene 110 quejas por irregularidades electorales, de un total de 620 a nivel nacional.

Las cochinadas van a salpicar.



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