jueves, 5 de septiembre de 2013

El filo de la navaja


Por Soleares
Jesús Manuel Hernández

Enrique Peña Nieto enfrentó un dilema con fecha de finiquito, él mismo la puso, 120 días a partir de la lectura de su mensaje a la nación con motivo de Primer Informe de Gobierno.

Fatídica fecha será el 1 de Diciembre cuando, según la sentencia advertida, todas las reformas pendientes para transformar a México se hayan aceptado y entonces empiece otra historia para el Presidente que no pudo llegar a San Lázaro para hablar frente al Congreso de la Unión.

Y varias aduanas debe pasar el gobierno para llegar exitosamente a los 120 días de discusiones legislativas, con vida, con ánimo, con fuerza para desempeñarse los siguientes 5 años.

La primera será este miércoles 4 de septiembre ante la amenaza de la mega marcha, a manera de resistencia civil pacífica y organizada encabezada por la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación, principal afectada o alineada por las reformas aprobadas el domingo.

Los maestros ya han experimentado la intentona de infiltrados para reventar el movimiento en las calles del DF y provocar con ello, lo que nadie quiere que suceda, la violencia, y están organizados para detectar cualquier maniobra ajena que beneficie un derramamiento de sangre o genere violencia incontrolable como sucedió el 1 de Diciembre del año pasado cuando Peña Nieto tomó posesión.

Los hechos de la semana pasada han dejado una imagen deteriorada del gobierno federal incapaz de contener o de aplicar la ley, de negociar o de generar los acuerdos con los disidentes magisteriales; y por si fuera poco Peña Nieto les llama "minorías", a las fuerzas que podrían este día recibir el apoyo de otras minorías y convertir el movimiento en un factor de poder que sople sobre Los Pinos.

La segunda aduana está a la vuelta de la esquina, los maestros de la CNTE se encuentran en pleno Zócalo de la Ciudad de México, sus casas de campaña y demás mobiliario improvisado para darles cabida no parece tener visos de levantamiento y el próximo 15 será el Primer Grito de Independencia de Peña Nieto y el 16 el primer desfile del Ejército de este gobierno.

¿Estarán los militares mexicanos dispuestos a ceder el espacio de su fiesta, donde muestran su valentía, disciplina, gallardía y armamento a los ciudadanos en una ceremonia que se considera prácticamente institucionalizada?

¿Se imagina el lector un desaguisado por intervenir las fuerzas armadas en el campamento de los maestros a fin de garantizar el Grito y el desfile?

El Presidente Peña Nieto camina en el filo de la navaja, un error y el caso de Atenco se quedará corto, una confrontación que cueste vidas sería la muerte política del gobierno actual.

¿O es que la sociedad civil de la capital mexicana estará dispuesta a avalar a Peña Nieto en una intervención contra quienes alteran el orden?

Eso lo veremos antes de 120 días.

jesusmanuelh@mexico.com